
Estas lagunas se hallan en el límite entre las provincias de Albacete y Ciudad Real, en el Campo de Montiel. El Parque Natural, que ocupa 3.772 hectáreas, abriga, cerca del punto más alto, el Castillo de Rochafrida (ruinas de una fortaleza musulmana del siglo XII) y la Cueva de Montesinos, concavidad de origen kárstico, en la que se han encontrado desde restos de microlitos y hachas pulimentadas hasta monedas del Imperio romano. Existe una pequeña charca en su interior. La cueva es famosa por ser el escenario en que se desarrolla el Capítulo XXIII de la segunda parte del Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
Las dieciséis lagunas se escalonan entre los en una pendiente de 120 metro, formando cascadas y torrentes desde la laguna Blanca hasta las más bajas y el pantano de Peñarroya. Estas lagunas son el drenaje natural del acuífero del Campo de Montiel y su extensión es pequeña excepto las lagunas de San Pedro, Colgada y del Rey. La vegetación de la zona es la típica meseteña, predominando en las laderas la encina que deja paso a la sabina albar en los parajes más elevados y fríos. Donde el encinar ha desaparecido encontramos matorral de coscojares, espinos y aliagas. En los valles y en los márgenes de las lagunas hay olmos y álamos blancos junto con algunos chopos. En las orillas juncos, carrizos…
El clima, mediterráneo, caracterizado por períodos de sequía en verano y precipitaciones escasas, concentradas en las estaciones intermedias. Las temperaturas oscilan entre medias de 26’6 grados en julio y los 4’5 en enero.
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