
No podía ser de menos, pues si en otros países se dispone de una plaza de toros aún sin que ésta fiesta no sea tradición propia, pues no se podía haber esperado que en Alabcete no exista una con su estilo propio para éste festejo.
La historia de la Plaza de Toros de Albacete se remonta al año de 1829, fecha en la cual se decidió que la región debía de tener una plaza de estas características, debido a que la cantidad de aficionados aumentaba cada vez más y se debió de dar solución a una tradición importante para la ciudad.
Pero es para el año de 1916 que se hicieron determinadas ampliaciones ordenadas por el entonces Alcalde de Albacete, Francisco Fontecha, mismo que realizó la propuesta para que conjuntamente con la nueva plaza de toros se forme la sociedad anónima Taurina Albacete, con lo que dichas obras terminaron en el 9 de septiembre de 1917.
Un visitante puede apreciar el gran diseño de la fachada que tiene en su parte exterior la Plaza de Toros de Albacete, ya que se puede notar un gran número de puntas afiladas que hacen las veces de arcos apuntados, los cuales guardan un estilo y diseño neo-musulman y que mantienen su repertorio hitoricista. Es muy parecido al de la plaza de toros de Madrid, pues para la construcción de éste se tomó como modelo al de Albacete.
En el año de 1918 se dió nueva forma a los tendidos, pues se les colocó piedra de Novelda, misma que aún se conserva hasta la actualidad.



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